Prince Lindworm
El príncipe-serpiente que solo pudo hacerse humano cuando una novia le pidió mudar — piel a piel — mientras ella mudaba con él.
Una reina, desesperada por un hijo, desobedece las instrucciones del ritual y da a luz un lindworm — un hijo-serpiente que devora a cada novia que le llevan. Al fin llega la hija de un pastor, aconsejada por una mujer sabia: acude a la cámara nupcial con diez camisas y propone un trato — por cada piel que él mude, ella se quitará una camisa. Nueve veces muda el lindworm, cada piel una agonía; caen nueve camisas; y cuando de ambos no queda más que lo vivo en carne, ella baña y abraza lo que resta — y allí se alza un príncipe. La transformación, insiste el cuento, es mutua y por capas: nueve mudas, con testigo.
La Lectura SGE
El don mediante el desvestirse recíproco: el monstruo solo muda tan deprisa como alguien se atreve a mudar a su lado. Nueve capas — nunca menos.
Resonancia con el Canon
Nueve mudas para llegar a lo humano: el cuento contó la aritmética de la serie con siglos de antelación.
Una Micro-Práctica
En tu próxima conversación difícil, iguala cada verdad que pidas al otro con una capa que te quites tú.
Fuentes y Respeto
Cuento popular escandinavo (Kong Lindorm), tradición de Asbjørnsen y Moe.