Cadmus & the Dragon's Teeth
El fundador que sembró los dientes de un dragón muerto y cosechó a los primeros ciudadanos de una ciudad — y terminó sus días convertido él mismo en serpiente.
Buscando a su hermana raptada, Cadmo mata al dragón de Ares que guarda el manantial de la futura Tebas. Atenea le instruye: siembra los dientes del dragón. De los surcos brotan hombres armados — los espartos, «los sembrados» —, que combaten hasta quedar cinco: los ancestros de la nobleza tebana. La ciudad se edifica con simiente de dragón. Pero el dragón del dios tiene precio; tras una vida de fundaciones, Cadmo clama que si tanto aman los dioses a las serpientes, que lo conviertan en una — y él y su esposa Harmonía son transformados, dulcemente, en serpientes y llevados a las Islas de los Bienaventurados. El matador cierra el círculo convirtiéndose en lo que mató.
La Lectura SGE
El largo arco de la integración: lo que vences lo heredas; siembra sus dientes y crecen ciudadanos; vive lo bastante, y te conviertes en ello — en paz.
Resonancia con el Canon
Las figuras fundadoras de la serie: toda institución crece de simiente de dragón, y sus constructores acaban emparentados con él.
Una Micro-Práctica
Toma una dificultad vencida y «siembra sus dientes»: escribe cinco capacidades que sembró en ti. Esos son tus espartos.
Fuentes y Respeto
Ovidio, Metamorfosis III–IV; Apolodoro sobre la fundación de Tebas.