A Moura-Serpe
La doncella encantada que es mitad mujer, mitad serpiente, esperando junto a un manantial gallego al viajero lo bastante valiente para saludarla sin apartar la mirada.

En las colinas graníticas de Galicia, junto a fuentes y bocas de pozos antiguos, los relatos hablan de la Moura — una mujer hermosa peinándose al sol, cuyo cuerpo de la cintura para abajo es una serpiente enroscada. No es maligna. Está encantada, ligada a ese lugar, esperando. Le pide al caminante un solo gesto: saludarla, aceptar un fruto de su mano, a veces besarla. Hazlo sin miedo y quedará liberada — la fuente se vuelve un lugar de bendición, a veces de tesoro escondido. Aparta la mirada y ella permanece, y el agua se acuerda.
La Moura-Serpe es la manera gallega de decir algo que Nueve Caminos dice en su propio idioma: lo que ha sido rechazado no es malvado; está encantado. Espera una forma de atención que aún no ha recibido. La mitad serpiente no es el castigo; es el idioma de la espera. Lo que asusta al viajero no es la mujer y no es la sierpe — es la costura entre ambas.
Encontrar a la Moura es ser encontrado, al borde del agua, por una parte de tu propia vida que dormía bajo la piedra. El beso no es romántico; es reconocimiento. El tesoro no es oro; es la totalidad recobrada de un yo que habías desterrado.
La Lectura SGE
Sombra: la parte de ti que ha sido partida por la cintura — hermosa arriba, «impronunciable» abajo — esperando junto al agua un permiso para ser una sola cosa.
Don: el coraje de saludar lo que espera sin exigirle primero que cambie de forma.
Esencia: la totalidad como un pequeño beso diario ofrecido a la mitad desterrada de tu propia vida.
Resonancia con el Canon
A Moura-Serpe pertenece al Camino del Puente — el segundo de los Nueve Caminos, donde dos mitades que vivían separadas empiezan a recordar que comparten una columna.
Una Micro-Práctica
Un pequeño saludo para una parte desterrada.
1. Trae a la mente una parte de ti que hayas llamado «demasiado» o «insuficiente». 2. Imagínala sentada junto al agua, esperando, tranquila. 3. No intentes cambiar su forma. Simplemente di, en silencio: te veo. Puedes quedarte. 4. Nota lo que se ablanda en el pecho — pequeño, casi nada. 5. Vuelve a tu día llevando la promesa: pasaré por aquí otra vez.
Fuentes y Respeto
Risco, *Historia de Galicia — mitoloxía* (1928). Cuba, Reigosa y Miranda, *Diccionario dos seres míticos galegos* (1998). Notas de campo recogidas en parroquias de A Coruña, Ourense y Pontevedra.
La Moura es una figura folclórica, no una deidad religiosa — pero pertenece a un paisaje que la gente aún habita. No la extraigas de Galicia; visítala allí.